Las ciudades deben cambiar escuchando la opinión de los niños

Entrevista realizada por la casa encendida de fundación montemadrid.

Video de la entrevista original aquí:

https://www.youtube.com/watch?v=SD87Jk0PyN8


Nota: La transcripción ha sida realizada por la asociación de promoción social Francesco Tonucci.


Este año el X encuentro "La ciudad de los niños" tiene como título, "Los derechos de la infancia 30 años después de la Convención". En su opinión,¿cuáles han sido los avances en estos años y cuáles las mayores dificultades?

Cuando hablo de los 30 años me gusta decir siempre que son 30 años que los niños están esperando. En el sentido que esperan que los adultos cumplan con lo que prometieron. ...y son 30 años que están esperando inútilmente.


Por lo cual mi opinión es muy crítica.

Muy crítica desde varios puntos de vista:

  • Primero en pensar que ha sido necesaria una ley internacional - un tratado internacional - para obligar a los adultos a querer sus hijos y sus hijas.

  • Lo segundo es que no todos los países del mundo suscribieron esta convención.

  • Y tercero que la Convención sigue siendo casi desconocida por parte de la mayoría.


Esta Convención tiene dos miradas casi contradictorias entre ellas.

  • Por un lado el niño es débil, frágil, pequeño, necesita ayuda, apoyo, cuidado, protección,

  • y por otro, hay otra mirada que considera al niño como competente y capaz tanto así que puede participar.

¿Por qué es importante escuchar a los niños a la hora de desarrollar políticas de Estado?

Cuando digo que tenemos que escuchar a los niños, lo digo exactamente porque hasta ahora lo hemos hecho muy mal.

No es que los niños sepan más que nosotros, pero los niños tienen otro punto de vista, ven las cosas de otra manera.

“nuestra manera de ver las cosas”, que tiene muchas capacidades, competencias, sabiduría, pero también tiene muchos vicios - tenemos temas como la prisa como los intereses, el dinero, todas estas cosas que que nos obligan a olvidarnos de los valores de las cosas que valen más - debe juntars con la de los niños, que al contrario son más libres respecto a todo esto y pueden ayudarnos a ver que junto a nuestro punto de vista hay otro.


Es nuestro papel, nuestra responsabilidad, aprovechar de estas “provocaciones” de los niños para cambiar la política. Pero esto podemos hacerlo nosotros, no podemos pedir que lo hagan los niños.

¿Cuál es el principal objetivo del proyecto “La ciudad de los niños”?

Nuestro proyecto tiene un destinatario natural que es el alcalde, por que el objetivo del proyecto es el cambio de las ciudades. Las ciudades, así como son, no tienen futuro.

Las ciudades “se han vendido” a los coches.

Es una forma muy banal de describir un proceso mucho más complejo pero de hecho, las ciudades han renunciado al espacio público, que yo creo que es lo que hace de un conjunto de casas privadas una ciudad.

La ciudad nace alrededor de la plaza. En la plaza se asoman la Catedral, la Casa de Gobierno, y en la plaza se vive el mercado. Esto es un poco la ciudad.

La plaza es un lugar de encuentro y de intercambio, y por esto el alcalde es el destinatario natural de nuestra propuesta.

Lo que no significa que sea el único, porque el cambio hay que promoverlo involucrando los ciudadanos con un sistema democrático como el que tenemos.


Pero los cambios cuestan, y por lo cual si tenemos que hacer un balance después de casi treinta años - porque nuestro proyecto nace en el 1991, 2 años después de la convención -, podemos decir que el proyecto sigue teniendo un interés alto de parte de muchas ciudades - pero que siguen siendo pocas respecto al total de las ciudades - y son una minoría porque cambiar cuesta.

Cambiar significa abandonar costumbres y la gente tiene mucha dificultad al cambio y al contrario los niños lo necesitan con urgencia porque los niños son niños por poco tiempo.

¿De qué manera la participación política de los niños mejoraría la vida de las ciudades y por tanto la de los adultos?

En todo. Porque estas ciudades las hemos hecho aparentemente a nuestra medida, pero las hemos hecho muy incómodas, especialmente para los que son distintos de nosotros. Se ha hecho a medida de un hombre, adulto, y trabajador y por cual es muy incómoda para las mujeres, para los niños los ancianos, los minusválidos, para los jubilados, y para todos los que no corresponden a estas 3 características de hombre adulto trabajador son las mayoría de la ciudad pensando que era útil adecuada y buena para este personaje, pero cómo puede ser feliz un hombre si su mujer no vive bien, sus hijos sufren, sus padres igual. Bueno, no somos tan “brutos” para estar contentos de esto.


Por lo cual la ciudad que cambia es una ciudad que cambia para todos y se hace a medida de todos.

Cuando decimos “la ciudad de los niños” no pensamos a la ciudad pequeña, no pensamos en una ciudad que excluya a alguien. Los adultos fuimos capaces de hacer una ciudad que excluye, pero los niños no entienden una ciudad que no sea para ellos, para sus hermanitos pequeños, para sus abuelos, para sus padres, para sus perros, para sus plantas. La ciudad de los niños es la ciudad verdadera.

Las propuestas que hacen los niños coinciden siempre con las propuestas de los científicos y de los ambientalistas, no porque ellos sean tan preparados, sino porque viven el sentido común y la ciencia empieza desde allí.

Y para cambiar, ¿por dónde tendría que empezar este debate? ¿En los colegios, en las familias?

Bueno, como decía, nosotros tenemos como protagonista principal al alcalde, pero claro que los alcaldes, tienen si poderes para hacer cambios, pero solos no pueden moverse o por lo menos no se atreven, por lo cual hay que involucrar a todas las fuerzas, ayudar a las familias a entender que los hijos necesitan cosas distintas y lograr que los adultos de la ciudad entiendan que vale la pena escuchar a los niños. Por lo cual todo esto es un proceso complejo, y por eso digo que las ciudades que se están moviendo mucho y bien son pocas.

¿Nos podrías dar un ejemplo de una ciudad modelo?

Bueno, un ejemplo que llevo siempre especialmente cuando estoy en España porque es una ciudad española es Pontevedra.

Pontevedra es una ciudad de 80 mil habitantes que en estos 20 años de esta administración asumiendo varios puntos de vista incluido el nuestro, cambiaron totalmente el diseño de las calles, por ejemplo devolviendo el espacio a los personas y sacando los coches.

Los coches tienen una vida muy incómoda, por lo cual es mucho más fácil moverse caminando o en bicicleta que usando el coche.

No hay aparcamientos, todos los pasajes peatonales son a nivel de la acera y esto produce un hecho muy interesante la gente anda mucho con mucho beneficio por su corazón. Todos las aflicciones cardio circulatorias son las primera causas de muerte en nuestros países desarrollados y claro que con este diseño distinto de las calles, ha bajado mucho la velocidad, toda la ciudad tiene 30 km por hora - y creo que es la única en Europa, porque toda las ciudad es así - ha bajado mucho el peligro, son más que 10 años que no hay muertos por accidente de coche.

Esto creo que es un éxito impresionante, claro que en una ciudad así los niños se mueven, aprovechan de la calle llena de gente que camina, que salen las plazas y tal, y los niños van a la escuela solos en un porcentaje alto en toda la ciudad. Bueno, es una ciudad que aceptó el desafío y creo que es un ejemplo para decir que si se quiere, se puede.